¿Qué puede pasar si estoy embarazada?
La psoriasis no tiene por qué ser un obstáculo para quedarse embarazada. Tampoco afecta a la capacidad de una mujer para criar hijos.
Muchos enfermos de psoriasis tienen miedo de transmitirles la enfermedad a sus hijos. Puesto que la psoriasis no es contagiosa, no hay riesgo alguno de que ésta se transmita al bebé al acariciarle o darle el pecho. No obstante, existe una predisposición genética a la psoriasis. De acuerdo con los estudios realizados, el riesgo de transmisión cuando uno de los padres la sufre es del 8 al 15%, y cuando los dos padres están afectados es del 50 al 60%.
A las enfermas de psoriasis les suele preocupar el hecho de quedarse embarazadas. Se preguntan si el bebé se desarrollará normalmente. Si podrán darle el pecho, o si la psoriasis empeorará durante el embarazo. ¿Y son seguros para el bebé los fármacos que están usando?
El tratamiento de mujeres embarazadas es problemático, sobre todo si padecen psoriasis grave. Deben interrumpir casi la totalidad de la medicación sistémica, puesto que podría conducir a deformidades congénitas.
Las mujeres deberían hablar con el dermatólogo cuando planeen un embarazo. En ese momento el dermatólogo podrá valorar si su tratamiento podrá continuar durante el embarazo y, de ser necesario, les recetará nuevos fármacos.
Las enfermas de artritis psoriásica pueden sentir más dolor durante el embarazo debido al aumento de peso. La mayoría de estudios realizados sobre mujeres encinta demuestran que la gestancia afecta la psoriasis. Un estudio americano* realizado sobre 248 enfermas de psoriasis tenía como objetivo identificar los cambios hormonales que se producen durante el embarazo y la menopausia que puedan influir en la psoriasis.
El estudio demostró que entre el 30 y el 40% de las pacientes examinadas había experimentado una mejoría durante la gestación, la mayoría durante el primer trimestre. El 20% indicó que la afección empeoró, y el resto no notó ningún cambio. El estudio demostró además que la edad de las pacientes y la gravedad de su psoriasis no guardaban relación con ninguna mejoría o exacerbación de la enfermedad. Otros estudios indican una mejoría en un porcentaje de hasta el 63% de mujeres. Algunas experimentan una considerable mejoría a medida que sus lesiones se blanquean durante la gestación. La mejoría o la exacerbación de la psoriasis durante el primer embarazo pueden predecir lo que sucederá en embarazos siguientes. El estudio mencionado más arriba demostró que el 87% de mujeres con varios hijos había tenido siempre las mismas reacciones durante cada gestanción. Aunque no se sabe exactamente por qué mejora la psoriasis durante el embarazo, se han apuntado varias hipótesis. Algunos investigadores creen que el aumento de estrógeno y progesterona que segrega el cuerpo protege contra la psoriasis. Estas hormonas ejercen un efecto transitorio inmunosupresivo que tiene efectos beneficiosos sobre los procesos autoinmunes que se producen en la psoriasis. Otros científicos destacan el papel beneficioso de la cortisona. Durante la gestación, el cuerpo segrega más cortisona, la cual ejerce una función antiinflamatoria sobre las lesiones psoriásicas (actuando del mismo modo que una crema de cortisona). Es cierto que son múltiples los factores que conllevan una mejoría de las lesiones en las mujeres encinta. Probablemente la mejoría se deba principalmente al aumento en los niveles de cortisol, puesto que esta hormona es segregada por las glándulas suprarrenales de la madre y del feto. No obstante, con toda seguridad se debe también a otras sustancias que aún no han sido identificadas. En algunos casos (menos de una de cada cuatro mujeres), la psoriasis se agrava durante la gestación. Una vez más, se desconocen los motivos de estas exacerbaciones, pero se cree que pueden deberse a cambios del metabolismo hormonal probablemente asociados a factores de estrés. Algunas mujeres experimentan los primeros brotes de psoriasis durante el embarazo.
El impétigo herpetiforme es una variedad de psoriasis pustular generalizada que suele aparecer durante la gestación.
Ésta es una forma muy grave de psoriasis, que afortunadamente es poco frecuente. Por regla general aparece durante el último trimestre o en el posparto. Una tercera parte de las mujeres que sufren de impétigo herpetiforme tiene una historia personal o familiar de psoriasis.
Se estima que los factores hormonales y/o un trastorno en el metabolismo de la vitamina D durante la gestanción pueden causar brotes de psoriasis pustular.
La erupción suele empezar en los pliegues de la piel. Unas placas rojas que a veces causan picor se extienden de forma simétrica sobre el abdomen y las ingles. En ocasiones también se ven afectadas las membranas mucosas. Aparecen pústulas alrededor de los bordes de las lesiones.
El impétigo herpetiforme va acompañado de un deterioro de la salud general de la paciente. Entre los posibles síntomas se cuentan las náuseas, fiebre y trastornos mentales. A menudo los corticosteroides no tienen ningún efecto, por lo que se suele recetar antibióticos.
Esta grave enfermedad tiene también consecuencias para el feto, puesto que en uno de cada dos casos conduce al aborto.
La psoriasis pustular causada por el embarazo acostumbra a desaparecer tras el nacimiento del bebé. En el 82% de los casos afecta a embarazadas primerizas. No obstante, existe el riesgo de recaídas durante las siguientes gestanciones.
En los tres meses que siguen al parto la mayoría de enfermas de psoriasis experimenta nuevas erupciones, incluso aquéllas que habían notado una mejoría durante el embarazo. Los resultados varían de un estudio a otro.
Algunos estudios indican que casi el 88% de mujeres notó una recaída en los cuatro meses siguientes al parto.
El estudio americano mencionado más arriba demuestra que el 41% de las mujeres incluidas indicaron que la psoriasis había empeorado durante el posparto, pero el 55% no notó ningún cambio.
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